Vivir es… de Josefina Corral Horcajada – infoSocuéllamos


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Caminar por la calle sola y a la hora que sea, sin tener miedo. Levantarse o acostarse a cualquier hora y no sentirse culpable. Comer cuando se tiene hambre sin pensar en engordar. Saber decir que sí y saber decir que no. Cumplir con las obligaciones sin sentirse obligado. Poder mirar a todo el mundo sin sentirse intimidado. Estar contento y satisfecho con uno mismo, con lo que tienes, tanto física como materialmente. Poder trabajar feliz a gusto, es decir… Trabaja en lo que te guste y no será trabajo.

Estar vivo es tener conocimiento de sí mismo, tener miedos y superarlos, no tener miedo de tener miedo, tener sueños e intentar conseguirlos. Vivir es saber compartir lo que se tiene, dar, prestar o regalar al que lo necesite, antes de tirarlo nosotros.

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Vivir es tener tiempo para nosotros mismos, para lo que nos dé la gana: leer un libro, escuchar música, ir al cine o al teatro. Darnos un baño con espuma, hacernos la manicura, ir a la peluquería…

Tener vida…. Pero vida social, es salir a la calle, ir a los sitios… Solo o con tu pareja o con un familiar o un amigo, es tener amigos que queremos y apreciamos y que sea recíproco y con la pareja lo mismo.

Vivir es poder conversar con nuestros hijos o amigos, de lo que sea… Y a la hora que sea. Y que ellos sepan de nosotros, y nosotros sepamos de ellos, que hay cosas que nos preocupan, que nos exceden, que nos sobrepasan. Pero que todo o casi todo se supera. En la familia unidos y con amor comprensión, apoyo y respeto.

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Para sentir que estamos vivos, hay que saber aceptar lo que nos toca, reír y llorar cuando queremos, poder descansar sin que nos cansemos, poder mirar las estrellas sin que nos olvidemos de nosotros… Sin recelar nada, de nadie. Fuera envidias.

Vivir es saber pedir perdón, saber olvidar.

Vivir es saber que podemos equivocarnos, porque somos humanos y reconocerlo porque eso es de ser sabios y aún más humanos y humildes.

Vivir es saber soñar, “pero sin vivir soñando, hay que estar despierto”. No te duermas en los laureles, porque la vida pasa volando y el tren que pasa y no te subes, ya no lo puedes volver a coger.

Vivir es poder pensar en el futuro y no tener que preocuparse, no darle importancia, porque aún no ha llegado. Mirar al pasado y no tener de que arrepentirse, a lo hecho pecho, pasado pisado. – Hay que vivir el presente, el día a día… Con lo que nos vaya viniendo, ya sea bueno o malo (recordad que todo pasa y que Dios aprieta, pero no ahoga). Vivir el momento, pero saber hacerlo… Porque hay que saber ganar dinero, pero también disfrutarlo.

Vivir es aceptar al prójimo tal y como es, saber comprender su carácter, el humor de los demás. Respetar su opinión, aunque no sea la nuestra. No discutir como críos por tonterías, por malentendidos, por envidias o por fútbol o política. Si nos diéramos cuenta que todo eso, no tiene importancia, cuando nos viene una enfermedad grave…. Que nuestra vida pende de un hilo.

Hay que estar contentos y agradecidos, por lo que somos, por lo que tenemos…

Es saber jugar como los niños, tener conciencia de que somos un humano más, en este mundo de prisas, somos pasajeros de este viaje que es la vida terrenal, somos efímeros. Sin nada venimos y sin nada nos iremos.

Tenemos que tener muy presente, que en un abrir y cerrar de ojos, podemos perderlo todo, perder la vida. Debemos de comprender que, en una décima de segundo, lo que nos cambia el destino, para bien o para mal. Pero también hemos de tener en cuenta, de que no somos más que nadie, pero ojo, tampoco somos menos… Porque para alguien somos muy importantes.

Saber que eres feliz y valorarlo, saber que estamos en un mundo, en el que cabe todo tipo de personas (distintas razas, variadas etnias…. altos, bajos, gordos, flacos, rubios, morenos, blancos, negros…).

La vida es no mentir a los demás ni a nosotros mismos, no tenemos que vivir en apariencia para los demás, no tenemos que estar demostrando siempre lo que valemos, no tener que estar continuamente dando explicaciones de lo que hacemos. Es saber aceptar lo que nos dan, conformarnos y no exigir más y poder dar, prestar o regalar cuando nos piden. Y lo más importante es sorprender, adelantarnos…dar sin que nos pidan.

Hay que saber ser humilde, tragarnos el orgullo, ese ego de querer ser el protagonista de todo. No nos miremos tanto el ombligo…. Que vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro.

Hay que saber mirar a una mujer, sin envidia y saber mirar a un hombre, como un amigo. Y viceversa.

No tener miedo de nuestra libertad, de nuestros actos o pensamientos y sentimientos. No tener ataduras, pero tampoco confundir libertad con libertinaje.

Debemos poder y saber cambiar, poder y saber: hacer, decir, pensar, amar, todo lo que nos dé la real gana.

En resumen.

No es lo mismo vivir, que VIVIR.

Estar vivo, que estar VIVIENDO LA VIDA.

Y hay que aplicarse todo el mundo, el lema “de vive y deja vivir”. Es decir…. Tú vive tu vida y deja a los demás… Vivir la suya.

La vida es bella, es bonita y maravillosa. La vida no es difícil ni complicada… Nos la complicamos nosotros mismos a nosotros y a los demás.

Josefina Corral Horcajada

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