Perlas Dolor y belleza

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Perlas Dolor y belleza – 04 Ago 23

Que hermosas son las perlas… ¿verdad? Hoy quiero contarte que las perlas son, producto del dolor, el resultado de la entrada de una sustancia extraña indeseable al interior de la ostra. Te explico.

Cuando un grano de arena penetra en la ostra, en la parte interna del molusco se encuentra una sustancia llamada nácar que recubre al grano de arena u objeto extraño con miles y miles de capas para protegerse. Así se forma una hermosa y brillante perla. Es decir, las perlas son quistes de nácar que forman las ostras para aislar un cuerpo extraño que ha entrado en el interior de su cuerpo. Así, las perlas son las únicas piedras preciosas que provienen de una criatura viviente y se forman tras la herida.

La concha ha tenido que defenderse del grano de arena o del objeto extraño y no lo hace con flechas o alguna arma; reacciona al daño con miles de capas brillantes que al final forman algo hermoso. El resultado de la herida es la belleza. Puedes pensar que el dolor y la belleza son dos conceptos opuestos, pero en realidad se asocian a la capacidad de reconocer la gracia y luminosidad en el dolor.

El dolor es un sentimiento que nos asusta, nos indispone y nos desequilibra, sí, pero no es tan negativo, ya que representa aprendizaje. Tiene el poder de mostrarnos a las demás personas tal y como son, porque se vuelven vulnerables y eso hermana, aúna, nos vuelve más tolerantes y comprensivos.

El dolor es inherente a la vida, forma parte de ella de la misma manera que la alegría. Podemos pensar que es una casualidad fatal, pero no es más que una extensión de nuestra existencia. Tanto el dolor como la alegría nos acercan a la esencia primaria, nos dan lecciones muy importantes y guían nuestros pasos en la vida.

En algunas ocasiones convertimos el dolor en sufrimiento y este es un añadido más al dolor, no el dolor mismo. La buena noticia es que podemos revertir el dolor y convertirlo en una experiencia de aprendizaje que incremente nuestra sabiduría existencial.

Te invito a seguir algunos pasos. El primero es identificar nuestro sufrimiento, es decir, saber si es un dolor que me afecta de manera psíquica, física, social y existencial. Debemos ser capaces de mirarlo de frente y quedarnos un momento con él, mantener un diálogo honesto. El dolor nos avisa que algo no va bien… y por eso, es vital que veamos de dónde viene y porqué aparece. Ten claro que el sufrimiento tiene el poder de deteriorar a la persona entera. Convertimos nuestro dolor en sufrimiento cuando lo proyectamos con el tiempo, le dotamos de una permanencia infinita y lo agrandamos con mensajes catastróficos y vacíos.

Un paso importante también es responsabilizarnos de nuestro dolor, es decir, en todo caso, pedir ayuda cuando nos rebasamos, sobrellevarlo de la mejor manera. Y finalmente, con los pasos anteriores podremos encontrar una paz al encontrarnos cara a cara con el dolor. Así, lo experimentamos, porque somos más grandes que nuestro propio dolor y debemos entenderlo para estar conscientes de que tenemos las herramientas para sanar, para llenar de nácar esa herida y hacer de esta algo hermoso.

Tú decides si cultivas tus propias perlas a partir del dolor que se genere cuando algo ocurra en tu vida, tú decides si resurges y haces de la experiencia algo bello. Todo esto te llevará a vivir mejor, definitivamente.

Collar de Perlas / Ilustración / Foto de Tiffany Anthony en Unsplash

 

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