Moda contra el ‘súper’: el péndulo en el consumo de las familias


Como si se tratara de un péndulo, el retail suele oscilar entre dos fases contrapuestas, de abrir más y más tiendas para aprovechar las oportunidades de un mercado al alza a reducir su red de distribución cuando el consumo se contrae. Pero no todo el retail se sitúa en el mismo lado del péndulo: mientras en los últimos dos años han desaparecido miles de tiendas de moda en España, las cadenas de alimentación se afanan por lograr los mejores locales en los que establecer tiendas de proximidad.

 

 

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Cuando el ‘greenwashing’ silenció a la moda

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Según los datos de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), España cerró 2021 con 44.672 puntos de venta del sector, frente a los 61.891 de sólo dos años antes. En sentido contrario, un informe de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) estima que en 2021 se alcanzaron 25.107 establecimientos de distribución alimentaria de gran consumo, casi más de 1.000 respecto a 2019.

 

La transformación del mapa comercial en España responde a un claro cambio en el peso que tienen en los presupuestos de los consumidores cada categoría de producto, con menos euros dedicados a la moda y más a la alimentación.

La tendencia viene de lejos, pero en 2022 se ha visto acrecentada, además, por el fuerte aumento de la inflación y su irregular comportamiento en las diferentes partidas de gasto. La moda se ha hecho más cara, sí, pero la alimentación lo ha hecho todavía más, y a pesar de la fuerte competencia en la distribución de alimentos esta inflación se ha demostrado más persistente en el caso de los alimentos.

 

 

Dos péndulos contrarios

 

La serie histórica del Instituto Nacional de Estadística (INE), iniciada en 2006, muestra un comportamiento opuesto en la evolución que tienen la moda y la alimentación en el bolsillo de los consumidores: de forma casi perfecta, si sube una es que baja la otra.

 

En 2006, la alimentación consumía el 14,2% de los presupuestos de las familias, frente al 6,8% de la moda (un valor nunca alcanzado de nuevo). Desde entonces, la moda fue perdiendo peso paulatinamente en el bolsillo de los consumidores hasta situarse en el 4,97% en 2013, mientras que la alimentación había llegado al 15,1%.

 

Entre 2015 y 2017 se dio un nuevo desacople: la alimentación perdió más de un punto en la cuota de bolsillo de las familias, mientras la moda se recuperó hasta el 5,2% del consumo total de las familias. Y en 2020, con el estallido de la pandemia, otra evolución contraria: la moda se vio relegada ese año al 3,74% del presupuesto de las familias (casi un punto menos que en el año anterior) y la alimentación ganó casi tres puntos, hasta rozas el 17%.

 

 

 

 

Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2021, sitúan a vestido y calzado como una categoría de consumo de nuevo al alza para los consumidores, pero con magnitudes todavía muy modestas. Cada español destinó de media 465,3 euros al consumo de ropa y calzado, el 3,95% de su presupuesto, un valor que está todavía muy lejos del 4,7% de antes de la pandemia.

 

Otras categorías, como transportes (1,81 puntos de cuota de bolsillo por debajo de 2019), restaurantes y hoteles (a 1,92 puntos de distancia de 2019) y ocio y cultura (1,1 puntos menos) salieron de 2021 todavía menos recuperados del impacto del Covid. La partida la han ganado, además de la alimentación, los gastos asociados con la vivienda y la sanidad: las tres categorías coparon en 2021 el 54,4% del presupuesto de las familias, frente al 48,9% de 2019.

 

Los perdedores en particular en el nuevo reparto de bolsillo postpandemia fueron en primer lugar restauración y comedores, con una cuota sobre el presupuesto total que pasó del 8,6% al 6,8%, seguido de paquetes turísticos, adquisición de vehículos, servicios de transporte y, en quinto lugar, vestido.

 

 

Espejismo de la inflación

 

Los datos del INE correspondientes a 2022 son positivos para la moda, negativos para la alimentación. Hasta noviembre, la facturación de los minoristas con las ventas de productos de equipamiento personal registro una subida media a precios corrientes del 17,2% en comparación con el año anterior, mientras que el alza de la alimentación estuvo por debajo de la media, en el 8,5%.

 

Además, el comportamiento sectorial de la inflación no explica este diferente comportamiento de la facturación registrada por el comercio en 2022. Los datos hasta noviembre señalan que la alimentación tira de la alta tasa de Índice de Precios al Consumo (IPC), mientras que con la moda ocurre precisamente lo contrario: de media, en los once primeros meses del año los precios de alimentación y bebidas no alcohólicas han subido un 11,2% (frente al alza media del 8,6% del IPC general) y los de la moda lo han hecho sólo un 2,9%.

 

De esta forma, las ventas minoristas a precios constantes apuntan a que, aunque el sector de la alimentación facture más impulsado por unos precios disparados, su peso en el bolsillo de los consumidores puede estar decayendo. Hasta noviembre, las ventas minoritas decrecieron un 1,6% en el caso de la alimentación descontando el efecto de las subidas de precios, mientras que en los bienes de equipo personal subieron un 14,1%.

 

 

Alimentación vs. moda en Europa

 

En el conjunto de la Unión Europea, la moda también ha perdido en los últimos años cuota de bolsillo frente la alimentación. En 2020, vestido y calzado perdieron siete décimas en el peso que tienen en el presupuesto de los consumidores, hasta el 3,6%, y sólo se recuperó hasta el 3,9% al año siguiente. En cambio, la alimentación ganó en esos dos años, de 2019 a 2021, casi dos puntos, hasta copar el 13,2% del presupuesto de las familias.

 

Tal y como ha ocurrido en España, en el conjunto de la Unión Europea son alimentación, hogar y salud las categorías que más cuota de bolsillo han capturado desde el estallido de la pandemia. Si en 2019 concentraba el 31,7% de los presupuestos familiares, en 2021 esta cuota llegó al 34,3%, según revelan los últimos datos disponibles de Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea.

 



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