La venganza moral de la infanta Cristina: en su mejor momento desde la ruptura con Iñaki Urdangarin, sorprende en Ginebra renovada, guapa y rodeada de sus hijos


Las imágenes de

una familia Borbón casi al completo en la celebración de la

graduación y el cumpleaños de Irene Urdangarin son concluyentes: el

poder de convocatoria de la infanta Cristina en estos momentos es total. Si la

infanta Elena se refugia en el anonimato (acaso empujada por la popularidad negativa de sus hijos), su hermana menor no tiene inconvenientes en abonar la expectación. La vimos exultante en su fin de semana grande en Ginebra.

Que la familia del rey responda de esta manera al

llamamiento de la infanta Cristina es de lo más significativo. Atrás quedan los tiempos de congelación por su

apoyo decidido a Iñaki Urdangarin, quien apuntó al rey emérito Juan Carlos como su modelo de conducta en los tejemanejes empresariales que le llevaron a la cárcel. Hoy, todo el mundo está con ella y el mensaje es claro: la familia celebra, también, el divorcio que debió producirse hace años.

La reunión de Ginebra celebró la

graduación y el cumpleaños de Irene Urdangarin, la nieta pequeña de los reyes Juan Carlos y Sofía. También significó el cierre definitivo de una

relación traumática para la infanta Cristina, una mujer que ha luchado hasta el final por retener a su ya ex. Esta va a ser la última vez que veamos a Iñaki y Cristina juntos y casados. De hecho, puede ser la última vez que les veamos juntos, más allá de futuras bodas, bautizos y entierros.

Un fin de semana de lujo por cortesía de la infanta Cristina

La gran traca final de

despedida de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin no podía reducirse a una sencilla reunión, al estilo de la protagonizada por los reyes Felipe y Letizia en la graduación de Leonor. Quizá en una última e

xhibición de poderío económico y de influencia institucional, la ex duquesa de Palma orquestó un fin de semana digna de cualquier multimillonario global, con pernocta en un hotel de cinco estrellas en cuyas camas no se duerme por menos de 1.500 euros al noche. Fue el mismo hotel en el que celebró la graduación de su hijo Pablo, en 2018.

Sin duda, el poderío económico supone una de las

victorias de la infanta Cristina, responsable de la fulgurante carrera internacional de Iñaki Urdangarin y causa última de todos los privilegios que disfrutó el deportista y, ahora, se esfuerza en retener. El ex jugador de balonmano podría haber solicitado la permanencia de su escolta, su último privilegio real, al menos hasta que se cumpla su condena. Según desveló ‘Vozpopuli’, el coste para las arcas públicas es de 8.000 euros al mes.

La infanta Cristina en una boda en Córdoba hace solo unas semanas. /

GTRES

Pero no solo lo económico coloca a la infanta Cristina en la posición de vencedora moral de esta relación. La hermana del rey Felipe puede

presumir de concitar a su alrededor a todos sus hijos, sin impedimentos o presencias incómodas como pueda ser la de Ainhoa Armentia, la nueva novia de Iñaki Urdangarin, con la que ya convive en Victoria. Parece que Juan, Pablo, Miguel e Irene no la conocen y, de momento, tampoco se intuye que tengan ningunas ganas.

Otra defensora a capa y espada de la infanta Cristina que tampoco conoce aún a Ainhoa Armentia es

Clare Liebaert, la madre de Iñaki Urdangarin. La

suegra de la infanta se ha manifestado siempre muy a favor de esta y, de hecho, resulta muy significativo que no se integre en la nueva vida sentimental de su hijo, ya que viven en la misma ciudad. La vimos en Ginebra constantemente acompañada de Iñaki y con su nieta Irene muy pendiente de ella.

La infanta Cristina en la mejor etapa de su vida (y sonriente)

Fue la infanta Cristina, decíamos, la persona más sonriente, serena y evidentemente cómoda de todo el grupo Borbón en Ginebra. Evidentemente, estaba a sus anchas en un terreno que conoce perfectamente bien y tenía todo atada y bien atado. En el

acto de graduación de Irene la vimos sentada junto a Clare Liebaert y flanqueadas ambas entre Pablo y Juan Valentín, en primera fila. Iñaki Urdangarin, sin embargo, quedó relegado a la fila de atrás.

Sorprendió, además, el buen aspecto de la infanta Cristina, cuya imagen se ha refrescado considerablemente desde los

primeros momentos de su ruptura, recordemos que forzada por la publicación de unas polémicas fotos de Iñaki y Ainhoa en la playa.

La infanta Cristina, con sus hijos en Ginebra /

gtres

Luce como nunca su estilo de millonaria internacional, ese l

ujo discreto que renuncia a tacones y prendas complicadas para apostar por la sencillez y los mejores textiles. Nunca fue demasiado aficionada a los vestidos: recordemos que en su juventud fue considerada ‘el chicazo’ de la familia real.

Sea como fuere, ese estilo deportivo que ha abanderado desde su adolescencia

le sienta mejor que bien a la edad madura, pues rejuvenece a la infanta Cristina de manera considerable. Puede que esta serenidad reencontrada sea el síntoma del descanso que deja el final de su traumática separación o evidencia de la reactivación de su vida social y sentimental en Barcelona. No va a ser fácil confirmar esa nueva relación con un amigo que se rumorea: la hermana pequeña del rey Felipe sabe cómo desaparecer en los hoteles de gran lujo.

“De la educación de la mujer depende la civilización y la cultura de los pueblos” – Carmen de Burgos, escritora



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