La moda y el poder. Punto de partida Parte II


La moda es uno de los puntos de partida más importantes para comprender nuestro momento histórico y el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos sociales y económicos. En cada una de las prendas iconográficas que representan un tiempo específico, hay una serie de eventos detonantes que lograron cambiar la mentalidad del mundo entero, que ayudaron a que la humanidad avanzara o que fijara su mirada hacia un futuro más o menos controlable. Estamos hablando de la minifalda en los años 60, de la primera bolsa donde una mujer pudo guardar sus pertenencias y su dinero, de los cuellos isabelinos con cientos de pliegues o del cierre mismo, que transformó la fabricación de la ropa. 

Por lo general no tomamos con seriedad el papel cultural que la moda ha ejercido en la vida cotidiana porque la consideramos frívola cuando en realidad estamos perdiendo de vista un elemento fundamental para incluso, comprendernos como mexicanos. 

En lo personal siempre me he interesado en la moda como un fenómeno social. Me parecen muy interesantes las razones por la cuales ha evolucionado en uno u otro sentido, de cómo se han conformado comunidades enteras de bordadores, sombreros, accesoristas, fabricantes de tela e innovadores de nuevos textiles que tienen propuestas alucinantes de fibras increíbles que ya existen, pero que no podemos imaginar todavía, y este desfase es el que nos pone en desventaja para ser mejor analistas de nuestro tiempo corriente.

Sin embargo, curadores como Ana Elena Mallet observan al mundo en su conjunto para mostrarlo a través de propuestas que nos ayuden a comprenderlo en su totalidad. Ella como historiadora de arte sabe que el arte con mayúsculas es un concepto anacrónico que dejó de funcionar como tal después de los años 60 y que ahora debemos asimilar a la creación y sus procesos como prácticas artísticas o creativas contemporáneas. El arte debe leerse en el conjunto de otras prácticas como el diseño, la moda, la gastronomía y todo lo demás en general. 

A propósito del arte, la moda y la importancia que tienen los fabricantes textiles en México, el pasado 17 de enero se inauguró en los pasillos del Palacio de Hierro de Polanco la exposición Punto de partida, que es una muestra con las creaciones que 50 diseñadores de moda realizaron con tela de manta de Michoacán. Este proyecto surgió después de la inauguración del Centro Cultural en la Antigua Fábrica de Hilados y Tejidos de San Pedro en Uruapan Michoacán que es parte de la Fundación Javier Marín. Como curadora de esta muestra, Ana Elena Mallet le dio 10 m de manta a cada participante para que hicieran una maqueta con esa tela, que es como los diseñadores realizan la primera versión de las prendas. El resultado es hermoso por la museografía, las prendas y por la uniformidad del color, pero también porque esta es una manera de apoyar a los fabricantes de textiles michoacanos y mostrar al mundo que esta manta sirve muy bien para las maquetas. 

La fundación de Javier Marín se ha convertido en una de las rocas del arte y la cultura de este país, porque con su ayuda y la visión que tiene de un México mejor está logrando proyectos importantes que generan nuevos públicos, que nos permiten observar a nuestro país desde varias aristas y que sobre todo, ayudan de manera tangible a que el nuevo talento de este país sepa que se puede vivir de su trabajo y que bien dirigidos pueden lograr cosas realmente extraordinarias. 

POR JULEN LADRÓN DE GUEVARA
CICLORAMA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@JULENLDG

MAAZ

 



Source link

Compártelo:
 
 
      

Deja un comentario