La guía rápida para renovar el guardarropa con poco presupuesto

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Limpiar el clóset y renovar el guardarropa es más un asunto de arte que de ciencia. También es un dolor de cabeza. Lleva tiempo, es estresante y extrañamente emocional. Por ejemplo, la mera idea de deshacerte de esa vieja camiseta que compraste cuando aún estabas en la universidad te hará llorar, pero cuanto antes asumas la realidad, menos te dolerá.

¿Recuerdas tu efímera fase skater? Probablemente tu armario sí y los clásicos Vans que yacen ahí son un breve vestigio de ello. ¿Y tu breve aventura con la sastrería italiana? Puede que te deshicieras de los trajes de suaves telas más rápido de lo que tardas en decir “sprezzatura”, pero los zapatos double monk que acumulaban polvo en tu clóset vivieron para contarlo.

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Si has conseguido sobrevivir todas esas inclinaciones pasajeras, felicidades, esto será mucho más sencillo. Pero incluso para los más fanáticos de las tendencias de moda masculina, renovar el guardarropa y empezar de cero puede ser complicado. Créenos, ya hemos pasado por eso. Por eso estamos especialmente cualificados para ofrecerte una guía rápida y sencilla que te ayudará a depurar tu armario y a crear uno nuevo sin dejarte en la ruina.

Así que abróchate el cinturón y pon en práctica algunas de las lecciones de Marie Kondo, pues te espera una montaña rusa emocional. Sin embargo, te prometemos que esta guía hará que el viaje sea lo más llevadero posible.

Haz un recuento de lo que no te pones

El primer paso para solucionar cualquier problema es, bueno, admitir que tienes un problema. En este caso, eso significa abrir el clóset y echar un buen vistazo a lo que hay dentro. Revisa una a una todas las prendas de tu armario y sepáralas en dos montones: uno para conservar y otro para vender/donar.

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¿Sabes cuáles son esos indispensables para renovar nuestro clóset y empezar bien el año?

Las prendas que debes conservar son las que te pones con regularidad y frecuencia (por habitualmente y con frecuencia, estamos hablando de al menos una vez a la semana). Obviamente, habrá prendas que sean muy estacionales o únicamente para ocasiones concretas, y que no se usen de otra forma (por ejemplo, trajes de baño o tuxedos); querrás conservarlas si crees que seguirás llevándolas cuando el contexto lo exija.

El tipo de prendas que lleven más de un par de meses sin usarse deberían ir a la pila de vender/donar. Sé realista contigo mismo, acepta la idea de desprenderte de ellas y sigue adelante. Quizá esta sea la parte más difícil de todo el proceso, ¡pero creemos en ti!

Evalúa lo que puedes salvar

Somos conscientes de que el sistema de montones es muy binario. El proceso de separarlos es más complicado. Habrá piezas que sabrás inmediatamente si conservar o tirar y luego un montón de objetos intermedios que podrían ir en cualquier dirección. El destino de las prendas que se quedan en el purgatorio depende sobre todo del fitting y su estado. Evalúa si una prenda se ajusta a tu cuerpo como quieres y si estás dispuesto a que un profesional realice los ajustes necesarios para que te quede perfecta. Si no te decides a conservar algo por su estado general —si está manchado, le faltan botones o está lleno de agujeros—, considera si puedes (y quieres) remediar esos problemas y, en función de ello, consérvalo en otro montón.

Vende lo que valga la pena

Ahora que ya te has reconciliado con tu pasado sartorial, es hora de compensar los daños. Lleva esos tenis casi nuevos, esos trajes caros o esas camisetas de diseñador a un bazar de reventa o una plataforma de prendas pre-owned, o ponlos a la venta en sitios de segunda mano como eBay y StockX, incluso puedes intentar en Facebook Marketplace.

Por supuesto, recurrir a una opción de venta u otra tendrá sus ventajas. Si bien la alternativa más sencilla y práctica es recurrir a una plataforma de compras pre-owned, los beneficios podrían ser menores, después de todo, ellos también deben obtener una ganancia, sin embargo, evitar los tortuosos procesos de venta en línea puede valer la pena.

Elegir, por otro lado, vender las prendas tú mismo es más redituable. Tú y solo tú serás el responsable de fijar el precio y las ganancias, responder a los cuestionamientos de potenciales compradores y encargarte de las entregas, además de asumir los riesgos que una venta en línea amateur pueda implicar. De una u otra forma, el objetivo es recuperar lo invertido, en medida de lo posible.

Dedica el dinero a empezar de cero

Felicidades, has separado el trigo de la paja, has donado esas viejas sudaderas, has vendido esa camisa deslumbrante nueva con etiquetas y te encuentras con un armario meritoriamente despejado. Ahora viene la parte divertida, llenar un carrito de compras (moderadamente) con todo el equipo que necesitarás para empezar de nuevo.

Si has seguido nuestro consejo, es probable que tengas una buena cantidad de dinero en el bolsillo; es hora de darle un buen uso. En primer lugar, haz un recuento de las prendas que has desechado y por qué. Lo más probable es que muchas de las cosas de las que te has desprendido con lágrimas en los ojos fueran bastante decentes, aunque no te dieran la alegría que esperabas.

Lleva la cuenta de las prendas que necesitas sustituir y de las que puedes olvidarte por completo. Si te encantaba el aspecto de esa chaqueta de cuero desgastada, pero nunca te quedó bien, piensa en lo que buscas para sustituirla. Haz lo mismo con los abrigos, pantalones y zapatos de los que te has desprendido conscientemente.

Una buena opción es acudir a tu tienda vintage más cercana y probarte en persona algunas prendas en buen estado. Una vez allí, no te dejes llevar por el subidón de dopamina y termines comprando un montón de prendas innecesarias (eso es lo que te trajo aquí en primer lugar, ¿verdad?). Constuir un armario sólido como una roca lleva tiempo, y sentar las bases es el proyecto de tu vida.

Revisa dos veces tu lista

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Si el exceso de opciones te pone nervioso, tranquilo, tenemos el consejo funcional que necesitas: vuelve a los básicos. Prioriza las prendas que más falta te hacen, los básicos de siempre y el tipo de prendas que son fáciles de combinar. La clave está en tomárselo con calma, como hemos dicho antes, no esperes renovar el guardarropa de la noche a la mañana.

Siempre es inteligente pensar en tu estilo personal, pero no te obsesiones con las tendencias. En este momento, tu principal objetivo debería ser sentar las bases de un armario en el que puedas apoyarte a largo plazo; puedes buscar los tenis de moda que necesitas de repente o el collar brillante sin el que no puedes vivir una vez que hayas resuelto los aspectos esenciales. Pero por ahora es momento de concentrarse en los cimientos.

A continuación, una lista de las prendas que todo hombre debe tener en su guardarropa.

  • Camisetas blancas
  • Camisetas negras
  • Tank tops (ya sea por comodidad o estilo es un básico)
  • Camisa blanca
  • Camisa azul
  • Camisa cubana de manga corta
  • Camisa tipo polo (puntos extra si es de punto)
  • Jeans
  • Chinos
  • Pants o jogger
  • Pantalones de vestir (un par de colores distintos es lo ideal)
  • Chamarra
  • Abrigo
  • Chaqueta de cuero
  • Tenis blancos
  • Zapatos negros
  • Mocasines (elegir colores neutros hará que puedes combinarlos el mayor número de veces antes de necesitar otro par)
  • Botas
  • Un traje negro
  • Un traje azul marino
  • Camisas de vestir
  • Un par de corbatas de colores sólidos

Y ahí lo tienes, una lista no del todo exhaustiva de la mayoría de prendas que necesitarás después de depurar tu clóset, condensada en 22 piezas que no pueden fallar. Por supuesto, esta guía es básica, por lo que es muy probable que precises otras prendas según tu estilo y necesidades.

Artículo publicado originalmente en GQ US.

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