Inspiración en tiempos desafiantes: José Haberland y su exploración con biomateriales en el mundo de la moda

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Por María José Parada (@mariajoseparadaz)

En el mundo de la moda, surge un talento joven que ha logrado cautivar la escena creativa con su innovación y audacia. Con solo 23 años, José Haberland -egresado de Diseño de Vestuario en la UNAB-, ha llevado su arte a un nivel completamente nuevo al explorar y trabajar con biomateriales para crear prendas y estructuras increíbles. En esta entrevista, descubrimos cómo su interés por los biomateriales surgió durante los desafiantes tiempos de la pandemia, cuando se encontró enfrentando limitaciones en recursos textiles en su ubicación de origen, lo que lo llevó a la búsqueda y exploración de innovadoras opciones. José encontró inspiración en la búsqueda constante de soluciones creativas y su visión lo llevó a vestir a una artista nacional de escala mundial como Francisca Valenzuela (@franciscamusic) para los premios Musa del pasado año.

¿Cómo y cuándo te interesaste en trabajar con biomateriales para crear indumentaria y objetos?

Empecé en 2020 cuando estábamos en pandemia. Justo tenía un ramo en la universidad de experimentación textil, pero como soy de Isla de Maipo me era muy difícil conseguir recursos textiles que me interesaran, y en general, era todo muy limitado. Entonces empecé a investigar y a buscar cómo hacer mi propia materia prima, y así fue cómo llegué a los biomateriales en base a alimentos, los cuales actualmente los hago de gelatina y glicerina. La búsqueda era cómo podía yo mismo crear algo, para no tener que trabajar con textiles o materiales que sentía que no me enriquecían como diseñador.

En un principio fue solo experimentación, pero ¿cuándo te diste cuenta de que podías lograr cosas con esto?

Siempre lo vi como algo que no conocía, pero nunca me cerré a crear algo a partir de eso. Me empecé a cuestionar qué cosas puedo entregar yo a este material; qué brillo, qué pigmento, qué color. Porque existen muchas variedades de biomateriales, por lo que dentro de ese espectro, me quería enfocar en lo que se puede lograr con ellos, más que en el material en sí mismo. Esto al final se transformó en un medio para crear cosas nuevas y algo propio con identidad. También me di cuenta que podía generar láminas grandes, de aproximadamente 2 metros, lo cual fue motivador y enriquecedor, ya que generalmente los biomateriales se trabajan en escalas muy pequeñas, casi como retazos.

¿Esto solo lo llevas al vestuario, o lo estás expandiendo a objetos y accesorios también?

Siempre lo llevé al vestuario y me guié por el cuerpo y el uso de este material. Pero también me enfoqué mucho en los accesorios, porque me gustan mucho los aros, los anillos, etc. Después, cuando aumenté la escala empecé a trabajarlo más en vestidos, tops o faldas. Pero siempre los vi como una pieza más que algo tan estricto como una polera, por ejemplo, porque creo que al ser algo tan experimental primero se tiene que llevar al arte y entender
qué es. Y personalmente, me llamaba mucho más la atención lo que pasaba en la experimentación y en cómo yo llegaba a crear piezas que sobre un cuerpo parecen prendas, pero que sino, son piezas o estructuras.

Me hablas del desafío que es llevar al cuerpo estas piezas, sin embargo, el año pasado vestiste a una gran artista como la Fran Valenzuela para los premios Musa ¿Cómo te hizo sentir y cómo influyó en tu carrera?

Ese proceso fue muy interesante. Me buscaron unas estilistas porque querían mi material para lo que ellas tenían como idea para el top de la Fran y ellas vieron la parte de abajo y la caída (@babyv4mp). Ahí empezamos a trabajar juntos y empecé a explicarles cómo podíamos transformarlo en un top. Fue súper lindo ver dónde podía usarse ese material, por lo que todo ese proceso fue romper esa barrera; lo difícil que es imaginarse mis estructuras en las personas y en cómo cobra vida todo el trabajo cuando lo ves en un cuerpo. Influyó mucho en la visión que yo tenía de mi trabajo y lo lejos que puedo llegar con este material tan único y dramático, y me gusta mucho que la gente pueda ver esto y vea que está sucediendo en Chile porque siento que en nuestro país todavía existe mucho miedo por lo que se puede usar o no.

Al trabajar con biomateriales, ¿qué desafíos has enfrentado en comparación con materiales convencionales? ¿Y cuáles son las ventajas que has encontrado en su uso?

Creo que mi mayor desafío es el lavado, porque tiene reacciones con el agua y con la humedad, por lo que la limpieza es un tema, pero estoy en búsqueda de encontrar una solución. Un desafío más personal es encontrar más formas de experimentar en cuanto a las estructura y formas que le puedo dar. La ventaja es la misma experimentación, que yo muchas veces lo vi como lo contrario, pero con todo el proceso me conozco cada vez más a mi mismo, lo que me permite entregar innovación y llevar el biomaterial a la indumentaria. Pero lo que para mí es un desafío y una ventaja, es encontrarle un espacio en este mundo a estas piezas; es como estar en un desierto solo, pero lo bueno es que ese desierto está solo para ti.

¿Y actualmente qué piensas hacer con esas piezas que has hecho?

Mira, hace un par de meses destruí todas las prendas que tenía, porque lo bueno, y la gracia de este material, es que yo puedo reciclarlo y crear cosas nuevas. Todo eso que destruí, lo estoy transformando en una colección de vasijas que estoy ad portas de sacar. Me gustaría mucho llevar este material al mundo de los objetos. ¿Tuve miedo de matar las prendas? Claro que sí, pero al final del día me llamaba mucho más seguir en esta búsqueda.

¿Quiénes son tus referentes en la moda y en el arte?

Actualmente J.W Anderson me tiene completamente enamorado con lo que está haciendo; toda la experimentación conceptual y técnica son una fantasía surreal. Pero mis referentes en la moda siempre han estado enfocado más en lo conceptual y en el trabajo de identidad de Margiela, Walter Van Beirendonck, Raf Simons y Alexander Mcqueen. En cuanto al arte, me encanta Lynda Benglis.

 ¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Mis planes son irme a la escuela de Amberes en Bélgica, de hecho tuve la oportunidad de ir a conocerla en marzo y estoy en todo el proceso para sacar la nacionalidad alemana. También, y cuando esté más estable, me encantaría crear mi propia marca y poder conectar todo este arte con la moda. Y me encantaría dejar como mensaje a los creativos que no le tengan miedo a la experimentación y los invito a salir de lo estructural de la moda, porque en esa búsqueda es donde te encuentras a ti mismo y es muy enriquecedor tener una identidad.



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