El rabillo del ojo hace furor entre las jóvenes bilbaínas


Piensen en celebrities como la cantante Dua Lipa o la top entre las top Emily Ratajkowski. Vale, de acuerdo, el rabillo del ojo es más tendencia que nunca. Pero no solo triunfa entre las estrellas de las pasarelas y artistas. La raya del ojo extrema (o el eyeliner) despunta en las calles bilbaínas y causa furor entre las más jóvenes. Tras algunas temporadas dominadas por la mirada limpia, el rabillo del ojo marca en esta ocasión el no va más. Lo hace, además, de una manera diferente: aparece más largo y marcado que nunca.

No es algo que haya surgido de la noche a la mañana, pero esta corriente, de inequívoco aire vintage, ha cobrado un protagonismo absoluto entre las adolescentes. Triunfa, por supuesto, en todas las discotecas. Es el sello que acompaña los ritmos musicales del momento.

Si Dua Lipa es una de sus máximas defensoras, y la utiliza para enmarcar su mirada en todos sus maquillajes, el tsunami juvenil rinde homenaje a las mujeres de los sesenta y setenta, confirmando un mantra de la moda: casi todas las tendencias terminan resucitando.


La cantante Dua Lipa es una de sus máximas defensoras y la utiliza para enmarcar su mirada en todos sus maquillajes.


«Ha vuelto para quedarse»

Lo confirma la estilista y peluquera Yolanda Aberasturi, para quien el delineado clásico, ese que rasga la mirada, abre el ojo y favorece a todo el mundo, «ha vuelto». Y sí, parece que para quedarse. No es algo que desprenda un aroma efímero. Es el mejor homenaje que se podía hacer, de paso, a la desaparecida Amy Winehouse.

Pero una no se marca el ojo para divertirse. También entra en oficinas, comercios y hasta hospitales. Enfermeras en prácticas de Cruces atienden a los pacientes con este maquillaje, que parece formar parte del uniforme. Los expertos sostienen que favorece mucho. Y nunca está de más sentirse como una siciliana de Fellini, apuntan otros.


Rosalía se atreve con la raya en color rojo.


Como Margot Robbie en ‘Érase una vez en Hollywood’, el delineado superior e intenso puede unirse con el trazo inferior bien en el lagrimal bien en el rabillo. El delineado de siempre, aunque se expresa (y pinta) de múltiples formas.

Aberasturi, la estilista de las famosas que pasan por Bilbao, ahonda aún más en este fenómeno. Si bien reconoce que se inspira en los sesenta, asegura que también se empezaron a ver este tipo de imágenes en los locos años veinte del siglo pasado. De lo que no tiene ninguna duda es que se pone de moda frecuentemente. «Unas veces de forma más intensa y otras más suave», matiza. «Pero ahora mismo es tendencia, igual que los tatuajes y las uñas largas». Lo de las uñas, remarca, se impone entre un determinado tipo de mujer. «No es general, pero está pegando fuerte».


Alexa Chung también se apunta a esta tendencia.


Sofía Mendoza, fan de la raya del ojo extrema

«Cuando me quiero ver guapa me pongo el eyeliner»

Sofía Mendoza trabaja en los cines Golem de Azkuna Zentro. Tiene 24 años que no aparenta. Esta bilbaína estudió Psicología y después hizo un técnico de Anatomía Patológica para ser auxiliar de forense. Mientras le «va saliendo algo», vende entradas en La Alhóndiga. Con el rabillo del ojo. Se lleva «muchísimo», dice. «Llevo un montón de años haciéndomelo. poniéndomelo. Me encanta», afirma.

Reconoce que se lleva desde hace mucho tiempo. «Mi ama fue la primera que me lo regaló». Se refiere al eyeliner. Ella de joven «siempre se lo hacía». Su madre tiene 48 años. «Siempre está de moda pero ahora más que nunca. En los prolegómenos de los 2000 no se llevaban estos pedazos de… La cosa iba más de ahumados. Se estilaba lo más natural».

A Sofía le gusta el eyeliner superlargo y marcado. «Me gusta que se vea mucho, mucho».

¿Por qué?

– Para mí, es como mi signo. La gente me ve y ya sabe que me voy a hacer el eyeliner superfino y superpuntiagudo. Me hace los ojos más bonitos. E igual más pequeñitos, que los tengo muy grandes.

¿Superfino es el término más apropiado?

– Superfina es la punta. El eyeliner bueno debe ser puntiagudo y gordo por dentro. Supermarcado y acabado muy en punta.

¿Le lleva mucho tiempo hacerse este maquillaje?

– Nada. Cuatro minutos contados, como mucho, el día que me sale mal. Ya le tengo cogido el truquillo. Cada ojo es diferente y el mío es con el párpado caído. Llevo haciéndomelo…. Me regalaron el primer eyeliner a los 14. Así que llevo diez años.

¿Qué imagen cree que traslada?

– A ver, aquí trabajando siempre me dicen que tengo una mirada bonita, que les encanta. Igual puedo parecer más mayor, puede ser. No sé, no creo que me cambie mucho.

¿Nota que la gente le mira?

– A los ojos sí. (Risas).

¿Por qué un rabillo tan negro?

– El mío, negro, negro. Y, además, superbarato. Sé cuál me favorece. Estoy planteándome meter un tono amarillo o poner un poquito de rosa por debajo. También hacerme una formita o unirlo con el lagrimal. Eso está muy guay.

¿Sus amigas también se lo hacen?

– Se hacen mucho menos y de hecho me piden a mí que se lo haga. Es difícil, pero no para mí, que tengo muy buen pulso. Igual por ser zurda me resulta más fácil.

¿Tira todos los días del eyeliner?

– No. Algunos me da más pereza y solo me pongo rímel. O no me pongo nada, y ya está. Cuando me quiero ver guapa, me tengo que hacer el eyeliner.



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