El origen ilustre del término ‘pichula’ que ha puesto de moda Mario Vargas Llosa


Cuando en el relato Los vientos Mario Vargas Llosa alude a su personaje de lamentarse haber pensado “con la pichula” en lugar de la cabeza para cambiar inesperadamente de amor rescata para el idioma español, más allá de Perú y Chile, donde se usa el término, un sustantivo vulgar, y de antigüedad venerable, para aludir al miembro viril en nuestro idioma.

  

Parecería que “picha” (o con pronunciación fricativa, “pisha”) es un término gaditano, que es donde de forma más cotidiana y cariñosa se utiliza la palabra que llega a convertirse en comodín de expresiones pero es una palabra de origen medieval que está bien extendida e introducida allá donde llegó el castellano. “Picha”, con perdón, es una palabra de raíz onomatopéyica que alude a lo que “hace pis”, es decir, “psss”. De hecho, al tener en la boca el “pisha” nos acercamos más a la pronunciación romance de hace mil años.   

La expresión empalmó con “pijo” o “pija” o el  “pixar” (no el Pixar de Toy Story), que es mear en catalán. A lo largo del mapa americano fue tomando su expresión particular, como es “pichula”, prima hermana de “pichurra” y por tanto del “churra” que también tiene unas parecidas utilizaciones semánticas en el lenguaje de la calle. De la popularidad de la picha tenemos incluso un dibujante y cineasta que luce  dicho apodo, Jean Paul ‘Picha’ Walravens. Sí, es verdad.

Y hay 8 españoles que se apellidan Picha, probablemente de ascendencia peruana, y otros 16 que lo lucen como segunda apellido. Con toda razón a estos paisanos sí se les puede decir  “¿cómo estás, Picha?”

A su vez, desde la literaria “pichula”, hay otros usos que se le da por América. El término “pichado” significa enfadado, enojado (tal vez por tener la cara colorada en pleno mosqueo) y se utiliza en Chile, Argentina, Paraguay. Pero si el individuo sudamericano está más airado aún también se le dice “repichado” (o “repichada”, claro). “Picharse”, ponerse rojo de ira, es, por tanto, un verbo de carácter popular que significa enfadarse.

El sustantivo “pichadura”, a su vez, es también sinónimo de cabreo o de apuro. En el Cono Sur al pronunciar “Vaya pichadura” dejamos nuestros asombro de decepción. 

Tenemos también el término deportivo “pichanguear”, que es jugar de forma informal sobre todo al fútbol, lo que en España hemos adoptado como “pachanguita”.

En los países del Caribe se utiliza también “pichar”. Pero este verbo de expresión deportivo no es por la pichula como la del relato de Vargas Llosa. Es por verbo en inglés “to pitch” (lanzar). “Pichar” es lanzar la pelota, sobre todo en el béisbol, De ahí surge una expresión mejicana popular: “ni picha, ni cacha, ni deja batear”, símil beisbolero de la actitud del perro del hortelano, ni lanza, ni recoge (lo que hace el ‘catcher’), ni batea.

Pero no nos hagamos la picha un lío, en la mayoría de los países americanos “pichar” es lo que usted y yo estamos pensando, que es darle un uso recreativo al miembro viril.



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